Acompanyament Familiar

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Desde muy pequeña me interesó la salud. Vivir mi propia transformación dental a los 11 años, cuando empecé un complicado tratamiento de ortodoncia, hizo que desde entonces quisiese estudiar odontología.

Mis padres sembraron en mi desde muy niña la semilla de la independencia y los viajes y eso hizo que me marchase pronto de Barcelona a estudiar. 6 años en Madrid me enseñaron no solo una profesión sino la maravilla del mundo relacional fuera del nido. Siento un inmenso agradecimiento hacia ellos, por permitirme aquel crecimiento independiente a la vez que sostenido. Sin ser consciente, tuve desde siempre las ganas de devolver todo aquello que se me estaba regalando y colaboré en varias asociaciones como voluntaria al principio dando clases de inglés y más avanzados mis estudios, en odontología social. Esa forma social de trabajar ha puesto en tela de juicio a mi profesión y ha sido el motor de búsqueda de una odontología diferente. A raíz de empezar mis estudios en terapia neural y odontología neurofocal un gran abanico de posibilidades se abrieron ante mí, confirmando que muchas de mis intuiciones eran correctas y que sí se podían hace las cosas de otra manera, más respetuosa, más acorde con la vida, mirando el conjunto del ser, que es mucho más que la suma de sus partes. En búsqueda de más información me marché a Colombia, cuna de la Terapia neural y estuve compartiendo 6 meses con Julio Payan en su consulta de Cali. Allí empezó un hermoso viaje de dos años, en el que desarrollé un programa de promoción de salud bucodental en una casa de acogida, colaboré con un programa salud comunitaria para comunidades campesinas, aprendí la magia de las plantas, conocí la cosmovisión de los pueblos originarios de América y despertó en mí una espiritualidad dormida arraigada en el amor hacia la madre tierra.

Desde que regresé intento enfocar mis energías en de darle herramientas al cuerpo y a la mente para que encuentre SU mejor manera de curarse, desde el marco de la boca. Esas herramientas pueden ser desde sustituir un empaste metálico por otro de resina a recuperar la función respiratoria nasal o a hacer una constelación familiar para sanar una memoria transgeneracional. Hay un sinfín de posibilidades, todo depende del ser con el que me encuentre en ese instante precioso.

Y sigo viajando por la vida, a veces por puro placer y relax a Menorca, otras a Caracoles Zapatistas en Chiapas o a campos de refugiados en Grecia para intentar devolver un poco de salud, bienestar y dignidad a personas que no tienen la misma suerte que nosotros.