23 de octubre de 2014

EL GÉNERO EN LA INFANCIA


Imatge: www.nytimes.com

 

 

 

L@s niñ@s, durante su proceso de desarrollo, van conformándose en ámbitos diversos y variados. Uno de ellos es el como aterrizan la expresión social de su sexualidad. Históricamente el género ha venido definido por la genitalidad: pene significaba ser hombre, y vulva significaba ser mujer. Hombre y mujer eran –y siguen siéndolo en la mayoría de ámbitos sociales- palabras que acotan un rol, una manera de vestir, de actuar, de ser y de estar en el mundo, a qué profesiones dedicarse, etc. Desde Acompanyament Familiar nos parece importante cuestionar estos preceptos sociales básicos explorando, desde el ámbito de la educación respetuosa, las tendencias, inclinaciones y exploraciones que l@s niñ@s realizan en su día a día para poder observar como son influenciad@s por los mandatos familiares, sociales y culturales. Estos mandatos, aunque muy sutiles e implícitos en muchas ocasiones, calan de una manera culpidora en el desarrollo del patrón de género de l@s más pequeñ@s. De esta manera como l@s adult@s que l@s acompañamos actuamos, nos vestimos, nos movemos, pensamos, verbalizamos lo que nos sucede, como lo decimos y qué no decimos, etc. es lo que les traspasamos.

Otro factor importante en la conformación del rol de género son los mensajes que reciben a través de la sociedad que les rodea: la escuela, la TV, la familia, el parque, l@s amig@s, etc. Es muy complejo poder filtrar toda la información que reciben l@s niñ@s en su día a día y puede llegar a ser extenuante y muy frustrante para una familia con la conciencia de cuidar lo que les llega a sus hij@s. De todas formas, es importante saber que desde la teoría del Análisis Transaccional de Berne –que explica la conformación de la personalidad- hay una clara correlación entre los mensajes mapaternos y los introyectos que integra l@ niñ@. De esta manera podemos afirmar que los mensajes maparentales que se dan en la primera infancia son los más determinantes para que l@s niñ@s escriban su guión de Vida. Sabemos que la educación que se da en los primeros 7 años de Vida es la que sienta las bases para un futuro desarrollo de ese ser humano, y sobre estos cimientos se construye el tejido personal que va a conformar quienes somos como seres adultos. En sesiones de terapia he comprobado lo complejo de re-escribir nuestra Vida. Hay que ir al fondo de nuestro cajón de sastre, allí donde yace nuestra infancia, para poder transformar y rehacer este guión que, según Berne, redactamos durante los primeros años de Vida. Esto es importante para tener en cuenta ya que los mensajes mapaternos y de l@s adult@s cercanos de referencia son los que van a formar parte de estos mensajes interiorizados sobre los que construiremos nuestra visión del mundo.

Como padres y madres podemos cuestionarnos cómo vivimos el género, qué nos hemos permitido explorar, qué roles hemos adoptado o transguedido, etc., y una vez analizad@s, podemos cuidar qué transmitimos, desde donde lo hacemos y quién nos mandó a nosotr@s mismos este tipo de mensajes sobre el género para saber si queremos seguir perpetuando la herencia familiar a las generaciones que nos siguen.