Cuando alguien acude a consulta psiquiátrica, generalmente espera salir con una receta en mano. Y esto a veces es así.
Los psicofármacos son herramientas poderosas, pero su efectividad no depende solo de la molécula, la dosis o la farmacocinética. La clave está en cómo se prescriben y, más importante aún, en la relación que se establece entre el psiquiatra y el paciente. El medicamento no es solo un tratamiento; puede ser un puente que facilita el diálogo, genera confianza y acompaña emocionalmente al paciente en el camino hacia una mayor autonomía.
¿Qué significa para el paciente medicarse? A menudo, dar el paso de acudir a una psiquiatra no es fácil. Implica reflexionar sobre nuestra percepción de los fármacos en un momento de vulnerabilidad, o cuando un terapeuta de confianza nos lo recomienda porque el tratamiento no avanza. A menudo, también surgen miedos: ¿Y si el tratamiento cambia algo en mí que no quiero cambiar? ¿Y si pierdo el control? Estas dudas son parte del proceso y deben ser atendidas con el mismo cuidado que los síntomas.
Cuando alguien acude a consulta psiquiátrica, generalmente espera salir con una receta en mano. Y esto a veces es así.
Los psicofármacos son herramientas poderosas, pero su efectividad no depende solo de la molécula, la dosis o la farmacocinética. La clave está en cómo se prescriben y, más importante aún, en la relación que se establece entre el psiquiatra y el paciente. El medicamento no es solo un tratamiento; puede ser un puente que facilita el diálogo, genera confianza y acompaña emocionalmente al paciente en el camino hacia una mayor autonomía.
¿Qué significa para el paciente medicarse? A menudo, dar el paso de acudir a una psiquiatra no es fácil. Implica reflexionar sobre nuestra percepción de los fármacos en un momento de vulnerabilidad, o cuando un terapeuta de confianza nos lo recomienda porque el tratamiento no avanza. A menudo, también surgen miedos: ¿Y si el tratamiento cambia algo en mí que no quiero cambiar? ¿Y si pierdo el control? Estas dudas son parte del proceso y deben ser atendidas con el mismo cuidado que los síntomas.
Antes de prescribir un fármaco, es crucial comprender qué significa para el paciente medicarse. ¿Lo ve como una ayuda o como una derrota? ¿Le genera miedo perder el control? ¿Le preocupa la opinión de su entorno? Estas preguntas son fundamentales porque influyen directamente en la adherencia al tratamiento y en la respuesta al mismo.
¿Cómo se introduce la medicación en el proceso terapéutico? Este vínculo puede sostener emocionalmente al paciente hasta que logre un mayor grado de autonomía. Por lo tanto, no solo importa qué fármaco se prescribe, sino cómo se presenta y qué significado adquiere para cada persona en su contexto terapéutico.
En muchos casos, el psicofármaco se convierte en un “objeto transicional” dentro del proceso terapéutico. Es una herramienta compartida entre el paciente y el psiquiatra, que puede representar un vínculo de confianza y un puente hacia el cambio.
El tiempo dedicado a la consulta también marca una gran diferencia. Si se realiza rápidamente, sin espacio para resolver dudas o miedos, el paciente puede sentirse incomprendido y rechazar el tratamiento o tomarlo con desconfianza. Si, por el contrario, se acompaña al paciente en este proceso, la medicación puede convertirse en una herramienta realmente útil.
Psicofármacos y Psicoterapia: Encontrar el Equilibrio
El balance entre medicación y psicoterapia es esencial. ¿Cómo puede un fármaco bloquear el trabajo emocional si no se integra correctamente? Si un fármaco se introduce sin tener en cuenta el proceso terapéutico, puede anular el trabajo emocional. Pero si se evita medicar cuando es necesario, el sufrimiento del paciente puede volverse innecesario e insoportable. Encontrar el momento justo para medicar es un arte que requiere tanto conocimiento científico como una profunda sensibilidad clínica.
Cuando hay dos profesionales involucrados, como el psiquiatra y el psicoterapeuta, la dinámica cambia. De ser una pareja terapéutica, pasamos a ser tres personas implicadas en el proceso. Esto puede modificar el tipo de relación que se establece con el paciente. ¿Cómo afecta esta nueva dinámica? Es esencial que psiquiatra y psicoterapeuta trabajen juntos, compartan información y enfoques, para evitar malentendidos o contradicciones que puedan perjudicar al paciente.
En algunos contextos específicos, como la perinatalidad, el embarazo, el postparto o el duelo perinatal, esta integración se vuelve aún más crucial. En estos momentos de especial vulnerabilidad, dedicar un espacio y un tiempo de calidad no es un lujo, sino una necesidad. Propiciar un diálogo abierto y comprensivo, ofrecer una mirada amorosa libre de juicios, es la clave para establecer un vínculo terapéutico seguro y de confianza.
Mi misión, construir una Psiquiatría Humana y Eficaz
Recetar un psicofármaco no es solo un acto mecánico. No se trata solo de elegir la molécula adecuada, sino de comprender cómo lo vive el paciente. El tratamiento debe ser algo compartido, algo que abra espacios de reflexión, no solo para suprimir síntomas.
Este enfoque puede llevarnos a una psiquiatría más humana y eficaz.
Susanna D' Ambrosio, psiquiatra y psicoterapeuta perinatal